¿Cómo se puede justificar que la literatura académica no sea de acceso universal?

A día de hoy, la parte del león de la producción académica sigue bajo candados de pagos. Si no pagas, o si la universidad pública o privada no paga por ti, no puedes acceder a los papers que puedes necesitar o que, simplemente, te interesen.

Todavía podría entender, o hasta aceptar, que esto fuera así si el autor obtuviera un beneficio económico. Pero no es así en absoluto, como vamos a ver en el siguiente esquema:

  • Un académico tiene que publicar. Si no tiene un puesto fijo, su CV es la suma de sus títulos, sus proyectos y sus publicaciones. Las publicaciones valen lo que el índice de impacto de las revistas que las aceptan. Es la demencia que se conoce como publica o muere, publish or perish, y que tiene como resultado en muchos campos que se prime la cantidad de publicaciones sobre la calidad, así como trampas demenciales como que 7 autores firmen los artículos de los 7, o que un académico con posición y palanca firme todos los artículos de sus pupilos por más que no lea muchos de ellos.

  • A un académico le viene muy bien revisar. Los artículos en las revistas académicas tienen que ser revisados antes de ser publicados para asegurar que cada obra cumple con los criterios de calidad y relevancia de la revista. El trabajo de revisión por pares se hace gratis, pero a cambio el académico hace networking o, lo que es más importante, gana gallifantes que puede cambiar por una mayor facilidad a la hora de publicar.

  • En muchas revistas, la maquetación corre a cargo del autor. Por ejemplo, la revista proporciona una plantilla LaTeX, que el autor tiene que emplear. El autor devuelve su texto correctamente formateado, y en la revista sólo tienen que integrar su archivo para conformar el número correspondiente de la revista.

Si la editorial no paga a los autores, los revisores o la maquetación ¿Cómo es posible que cobre por no añadir NADA de valor al trabajo ajeno?

Por el índice de impacto.

En la actualidad, las mayores editoriales académicas copan las cabeceras con alto índice de impacto. Un artículo vale lo que el índice de impacto de la revista donde se publican, principalmente. Hay una segunda métrica basada en las citas que recibe el artículo, pero lo más importante sigue siendo publicar en una revista con alto índice de impacto. Es el cuello de botella perfecto que obliga a la comunidad académica mundial a pasar por el aro: si el académico quiere alcanzar un puesto o progresar, tiene que publicar en una revista con alto índice.

Los tiempos recientes han traído una nueva perversión: las revistas de acceso abierto de pago. Las revistas de acceso abierto tienen aún el potencial de solucionar al menos parte del problema, pero de momento hay listos que han conseguido ser parte del problema y no de su solución. Han creado revistas de acceso abierto y las han indizado. Como resultado, publicar en ellas tiene valor académico. Como existe ese valor, las revistas cobran al autor o a su centro de investigación. Las cifras varían, de entre 2.000 y 5.000€ (o incluso más), y lo que cobran sus responsables es el impuesto por publicar con índice de impacto.

La demencia no acaba aquí. La cosa empeora aún más cuando una investigación pagada con fondos públicos queda bajo las rejas de una revista privada de acceso restringido, o tiene que destinar parte de su presupuesto al chantaje de las revistas de acceso abierto de pago. Una obra pagada con dinero de un Estado, o de la Unión Europea, queda al final a disposición de unos pocos y genera gastos absolutamente inaceptables y evitables

La investigación pagada con dinero público debería estar a disposición de toda la humanidad. Sólo se gana, nunca se pierde, si cualquiera con acceso a Internet pudiera leer el artículo académico que le interesara. Por lo tanto, la solución es evidente:

  • A corto plazo, crear revistas de acceso abierto públicas y con la indización optimizada. Como complemento a las iniciativas legales que ya se están desarrollando y que fuerzan a que la investigación pagada con fondos públicos se publique en revistas de acceso abierto, un conjunto de revistas europeas y nacionales de acceso abierto podría recibir la inversión inicial necesaria para que su indización fuera la suficiente como para que los artículos publicados en ella tuvieran el valor académico deseado.
  • A medio y largo plazo, reconocer que el emperador está desnudo: el publish or perish, la publicación masiva con índice de impacto como condición necesaria, no suficiente, para la supervivencia académica, está más allá de cualquier solución, arreglo o incluso apaño. A estas alturas, es intrínsecamente perversa. El valor del esfuerzo académico se mide en número de publicaciones con índice de impacto. Por truquillos como los anteriormente mencionados, está completamente aislado de criterios de calidad y pertinencia realmente aceptables. Si se levantaran las restricciones a la publicación en las revistas académicas públicas mencionadas en el punto anterior y si se crearan criterios que impidieran abusos como los de la publicación en camarilla,o la del jerifalte firmando artículos en los que no ha colaborado, cualquier investigador podría acumular suficiente puntuación como para hacer viable su carrera.

Claro está, no todos los aspirantes a académico pueden obtener un puesto. Ahí tenemos otra fuerte disfuncionalidad: se han generado una cantidad de plazas de doctorado excesivas para las posibilidades de empleabilidad posteriores. Los programas masivos de doctorado han tenido como consecuencia dolorosos abandonos o investigadores sin vida privada, sacrificando largos años de sus vidas de beca postdoc en beca postdoc.

Este último problema es mucho más difícil. Lo que se me ocurre como solución parcial es extender el modelo de asociado: profesionales que trabajan para empresas privadas y que desarrollan una actividad secundaria en o para la academia. En docencia podría funcionar, si no fuera porque en muchas partes es una figura que se ha pervertido, con protoacadémicos pagando impuestos de autónomo y simulando trabajar para empresas privadas mientras desarrollan una labora académica por la que pagan. En investigación podría funcionar, si los centros de investigación buscaran una mayor colaboración con la empresa privada. Si ofrecieran a la empresa privada una producción lo suficientemente atractiva como para que sus empleados pudieran dividir su esfuerzo entre lo académico y lo industrial.

Sea como fuere, estoy convencido de que continuar con las perversiones actuales no es aceptable ni aunque la solución no sea evidente ni esté a la vuelta de la esquina. Si se lograra destruir en Europa las bases del abuso continuado en la publicación, estoy convencido de que se crearían las condiciones para generar soluciones estables para los otros problemas descritos.

¿Cómo se puede justificar que la literatura académica no sea de acceso universal?