Instapaper, el periódico absoluto (en kindle)

Hay quien dice que twitter puede sustituir al RSS. Para gustos, colores, pero no lo entiendo: No sé ni como se puede comparar la eficiencia de RSS, que permite estar al día de cientos de sitios web de tu interés, con el ejercicio constante de leer twitter y filtrar los tweets absurdos para obtener las pocas perlas interesantes. Yo consulto mi lector RSS, Inoreader, de una a tres veces al día. De 10 a 25 minutos, más o menos, y no hago otra cosa que leer las cabeceras, abrir los posts que me interesan, leer los que realmente me llaman y sin hacer otra cosa. Algo concentrado, eficiente y que me resulta sumamente enriquecedor.

La cosa es que hay post que no me da tiempo a leer por las mañanas, o incluso a medio día. Artículos de más de 300 palabras, como los de después no hay nada, o tantos otros espacios cuyos autores dedican las santas horas a desarrollar un texto que me interese y enriquezca. Los artículos largos de temas de interés personal son imprescindibles: te piden dedicación, tiempo, concentración, y a cambio te dan algo más que entretenimiento o información liviana: las más de las veces, dejan más poso a largo plazo.

Para esos artículos largos, he usado durante los últimos años pocket o instapaper. He usado los dos satisfactoriamente, y hasta hace poco no me mojaba por ninguno de los dos.

El uso es equiparable: desde el lector RSS, o desde cualquier web, se manda el contenido que te interesa para leer después, con tranquilidad, al servicio. El servicio puede usarse en web o, mejor aún, en un cliente nativo que te permite leer sin conexión a Internet. Ejemplo:

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Muy cómodo. Invita a la lectura prolongada… al menos, todo lo que resistas a mirar otras cosas.

En los últimos años, uso instapaper porque el cliente android es más legible en un Onyx T68. Además, el cliente local en windows metro me gusta más que en el caso de pocket. Pero vaya, hasta hace poco la diferencia me parecía menor.

Todo ha cambiado cuando he cambiado de kindle. Mi fiel kindle 3 no me actualizaba un libro si cambiaba la posición más leída, pese a tener el último firmware. Tenía ganas de tener una pantalla carta, así que me he hecho con un kindle paperwhite. Y aquí es cuando me ha cambiado por completo el uso de Instapaper.

El nombre original de Instapaper viene de, ejem, periódico instantáneo. Uno de los usos más importantes de instapaper era mandar los artículos por separado a kindle, o reunir unos cuantos en un único archivo .mobi y aprovechar la funcionalidad de kindle de documentos en la nube para enviar periódicamente dicho archivo por email, una vez al día o a la semana y a la hora que le digas. Mirad el mío

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Es algo brutal

Sencillamente brutal

A las 12am, me llega puntual un “instapaper” con los 50 últimos artículos que me quedan por leer. Como quiera que mando una media de 10 al día, tengo esos del día anterior más los que me quedaran por leer. La única condición es tener el Kindle conectado a wifi, y borrar manualmente los periódicos anteriores, como hacemos en casa al tirar los periódicos viejos a reciclaje. O lo hará quien lo haga, porque hace años que no meto un periódico de papel en mi casa, o casi que ni leo las cabeceras convencionales españolas. No time for that.

Además de que es maravillosamente cómodo para la vista, llevarlo en el kindle me permite leerlo bajo el sol, en la calle, un parque o el campo, y me fuerza a leer. Nada de twitter, nada de email, nada que no sea leer. Ya sabéis que me gustaría escribir con eso, pero de momento el teléfono y un teclado bluetooth va bien.

Muy pocos gramos. Contraste perfecto de pantalla. Leo mis ebooks, o ahora mi periódico del día. Tengo casi culminada la felicidad que me puede aportar esa faceta de mi vida, que es fundamental.

Si tenéis un kindle, os recomiendo que lo probéis. Si no, es un argumento para tener un kindle moderno. Si no os interesa, de todas formas instapaper o pocket son complementos maravillosos para vuestra actividad online. Y por supuesto, si valoráis vuestro tiempo personal, usad twitter con moderación y dadle otra oportunidad a RSS, que os dará más por mucho menos y, sobre todo, menos ruido. En esta época frenética en la que dejamos nuestras energías en filtrar el contenido valioso de entre océanos de ruido, RSS es y seguirá siendo un santuario… por no hablar de lo que implica como símbolo de una web descentralizada, lejos de las garras de unas pocas corporaciones.

Instapaper, el periódico absoluto (en kindle)

¿Cómo se puede justificar que la literatura académica no sea de acceso universal?

A día de hoy, la parte del león de la producción académica sigue bajo candados de pagos. Si no pagas, o si la universidad pública o privada no paga por ti, no puedes acceder a los papers que puedes necesitar o que, simplemente, te interesen.

Todavía podría entender, o hasta aceptar, que esto fuera así si el autor obtuviera un beneficio económico. Pero no es así en absoluto, como vamos a ver en el siguiente esquema:

  • Un académico tiene que publicar. Si no tiene un puesto fijo, su CV es la suma de sus títulos, sus proyectos y sus publicaciones. Las publicaciones valen lo que el índice de impacto de las revistas que las aceptan. Es la demencia que se conoce como publica o muere, publish or perish, y que tiene como resultado en muchos campos que se prime la cantidad de publicaciones sobre la calidad, así como trampas demenciales como que 7 autores firmen los artículos de los 7, o que un académico con posición y palanca firme todos los artículos de sus pupilos por más que no lea muchos de ellos.

  • A un académico le viene muy bien revisar. Los artículos en las revistas académicas tienen que ser revisados antes de ser publicados para asegurar que cada obra cumple con los criterios de calidad y relevancia de la revista. El trabajo de revisión por pares se hace gratis, pero a cambio el académico hace networking o, lo que es más importante, gana gallifantes que puede cambiar por una mayor facilidad a la hora de publicar.

  • En muchas revistas, la maquetación corre a cargo del autor. Por ejemplo, la revista proporciona una plantilla LaTeX, que el autor tiene que emplear. El autor devuelve su texto correctamente formateado, y en la revista sólo tienen que integrar su archivo para conformar el número correspondiente de la revista.

Si la editorial no paga a los autores, los revisores o la maquetación ¿Cómo es posible que cobre por no añadir NADA de valor al trabajo ajeno?

Por el índice de impacto.

En la actualidad, las mayores editoriales académicas copan las cabeceras con alto índice de impacto. Un artículo vale lo que el índice de impacto de la revista donde se publican, principalmente. Hay una segunda métrica basada en las citas que recibe el artículo, pero lo más importante sigue siendo publicar en una revista con alto índice de impacto. Es el cuello de botella perfecto que obliga a la comunidad académica mundial a pasar por el aro: si el académico quiere alcanzar un puesto o progresar, tiene que publicar en una revista con alto índice.

Los tiempos recientes han traído una nueva perversión: las revistas de acceso abierto de pago. Las revistas de acceso abierto tienen aún el potencial de solucionar al menos parte del problema, pero de momento hay listos que han conseguido ser parte del problema y no de su solución. Han creado revistas de acceso abierto y las han indizado. Como resultado, publicar en ellas tiene valor académico. Como existe ese valor, las revistas cobran al autor o a su centro de investigación. Las cifras varían, de entre 2.000 y 5.000€ (o incluso más), y lo que cobran sus responsables es el impuesto por publicar con índice de impacto.

La demencia no acaba aquí. La cosa empeora aún más cuando una investigación pagada con fondos públicos queda bajo las rejas de una revista privada de acceso restringido, o tiene que destinar parte de su presupuesto al chantaje de las revistas de acceso abierto de pago. Una obra pagada con dinero de un Estado, o de la Unión Europea, queda al final a disposición de unos pocos y genera gastos absolutamente inaceptables y evitables

La investigación pagada con dinero público debería estar a disposición de toda la humanidad. Sólo se gana, nunca se pierde, si cualquiera con acceso a Internet pudiera leer el artículo académico que le interesara. Por lo tanto, la solución es evidente:

  • A corto plazo, crear revistas de acceso abierto públicas y con la indización optimizada. Como complemento a las iniciativas legales que ya se están desarrollando y que fuerzan a que la investigación pagada con fondos públicos se publique en revistas de acceso abierto, un conjunto de revistas europeas y nacionales de acceso abierto podría recibir la inversión inicial necesaria para que su indización fuera la suficiente como para que los artículos publicados en ella tuvieran el valor académico deseado.
  • A medio y largo plazo, reconocer que el emperador está desnudo: el publish or perish, la publicación masiva con índice de impacto como condición necesaria, no suficiente, para la supervivencia académica, está más allá de cualquier solución, arreglo o incluso apaño. A estas alturas, es intrínsecamente perversa. El valor del esfuerzo académico se mide en número de publicaciones con índice de impacto. Por truquillos como los anteriormente mencionados, está completamente aislado de criterios de calidad y pertinencia realmente aceptables. Si se levantaran las restricciones a la publicación en las revistas académicas públicas mencionadas en el punto anterior y si se crearan criterios que impidieran abusos como los de la publicación en camarilla,o la del jerifalte firmando artículos en los que no ha colaborado, cualquier investigador podría acumular suficiente puntuación como para hacer viable su carrera.

Claro está, no todos los aspirantes a académico pueden obtener un puesto. Ahí tenemos otra fuerte disfuncionalidad: se han generado una cantidad de plazas de doctorado excesivas para las posibilidades de empleabilidad posteriores. Los programas masivos de doctorado han tenido como consecuencia dolorosos abandonos o investigadores sin vida privada, sacrificando largos años de sus vidas de beca postdoc en beca postdoc.

Este último problema es mucho más difícil. Lo que se me ocurre como solución parcial es extender el modelo de asociado: profesionales que trabajan para empresas privadas y que desarrollan una actividad secundaria en o para la academia. En docencia podría funcionar, si no fuera porque en muchas partes es una figura que se ha pervertido, con protoacadémicos pagando impuestos de autónomo y simulando trabajar para empresas privadas mientras desarrollan una labora académica por la que pagan. En investigación podría funcionar, si los centros de investigación buscaran una mayor colaboración con la empresa privada. Si ofrecieran a la empresa privada una producción lo suficientemente atractiva como para que sus empleados pudieran dividir su esfuerzo entre lo académico y lo industrial.

Sea como fuere, estoy convencido de que continuar con las perversiones actuales no es aceptable ni aunque la solución no sea evidente ni esté a la vuelta de la esquina. Si se lograra destruir en Europa las bases del abuso continuado en la publicación, estoy convencido de que se crearían las condiciones para generar soluciones estables para los otros problemas descritos.

¿Cómo se puede justificar que la literatura académica no sea de acceso universal?

Dos ejercicios para entender la España de 2016

Y la de 2015, si me apuráis. El primero os llevará 5 minutos al día durante unos pocos días. El segundo, puede que un poco más, pero con poco tiempo que le dediquéis

UNO: PORTADAS

Coged las portadas de varios periódicos. No sólo de los obvios, como público o eldiario, sino abc, elpais y elmundo. Si os animáis, sumadles elconfidencial, vozpopuli, periodistadigital, confidencial digital… los que consideréis convenientes. Lo importante es que la muestra cubra el espectro ideológico básico.

Con tres días bastará, aunque si os animáis a cinco días será todavía mejor.

El ejercicio consiste en contar. Contar las menciones en portada a los partidos nacionales con representación parlamentaria. Contar las menciones a sus políticos.

El resultado va a ser a la vez sorprendente e inevitable. Vais a encontrar que el presidente del gobierno, o el dirigente del principal partido de la oposición, no son los más mencionados. Ni ellos, ni sus partidos.

Si queréis, podéis comparar ese periodo con estas fechas hace 6, 12 ó 18 meses. Salvo que coincida un evento puntual, los resultados van a coincidir. Es muy, muy llamativo que la nº 4 al congreso por Madrid en las listas de Podemos tenga más apariciones que cualquier ministro.

Pasemos a los personajes en detalle

DOS: PERSONAJES
Este ejercicio va a ser más dirigido.

¿Habíais oído hablar de Irene Montero antes de mediados de 2015?

A mí me parecería extraordinario que conociérais a una doctoranda en psicología, sin experiencia laboral, si no estábais en sus círculos familiares, académicos o de amistad.

No quiero entrar a detallar valoraciones obvias, como el hecho de que una parte decisiva de su posición en el partido y, por ende, visibilidad, se deba a la relación sentimental con un político. Sí, ese mismo tipo de visibilidad que fue blanco de críticas furibundas para una alcaldesa de Madrid que, al menos, había ganado una oposición clase A y tenía experiencia profesional. Consejos doy, que para mí no tengo, y el nepotismo es condicionalmente malo: lo es si lo hacen los fachas, porque es lo que hacen los fachas. Si lo hacen los míos… (póngase la excusa preferida o de moda en el momento).

No, lo que os propongo es rastrear la presencia de Irene Montero en medios de comunicación de masas o relativamente masivos. Llevaría mucho trabajo e incluso herramientas dedicadas, pero podemos lograr una aproximaxión interesante utilizando Google Trends.

Google Trends ilustra las frecuencias de búsqueda y de presencia online de un término determinado con una métrica sintética del 1 al 100. Las búsquedas de Irene Montero han dado este resultado, según nos muestra trends:

2016-03-19 15_09_45-Google Trends - Web Search interest_ _irene montero_ - Worldwide, 2004 - present

Esto ya de por sí es ilustrativo: una perfecta desconocida (el escaso ruido previo se debe a coincidencia de nombres) pasa a ser una figura muy conocida… en 3 meses. ¿Qué importa más para esa relevancia, que sea portavoz adjunta de su grupo en el Congreso o su relación sentimental?

“Jamás” lo sabremos.

La comparación adquiere pleno sentido cuando comparamos a una doctoranda sin experiencia profesional pero con experiencia como activista, con un ministro de economía con una dilatada trayectoria profesional,  y con un ministro de hacienda de alta exposición en los medios y una trayectoria que, en comparación al primer personaje… no admite comparación. Hablo de trayectoria profesional y experiencia, claro

2016-03-19 15_41_27-Google Trends - Web Search interest_ _irene montero_, _luis de guindos_, _cristó

No tenéis que ser analistas, ni necesitáis ninguna preparación relacionada para entender la gráfica anterior.

 

CONCLUSIONES: LAS MÁS OBVIAS POSIBLES

Usad vuestro criterio. El problema es muy simple: sencillo de plantear y de resultados cristalinos.

Aquí NO hay dilema entre huevo y gallina. Los resultados de las búsquedas se deben a que a los usuarios se les ha bombardeado mediáticamente durante dos años, sin parar. Y la habilidad con los medios no es relevante, prácticamente no aplica: la presencia en los medios, sobre todo a este nivel de inundación recurrente, obedece a decisiones de los que gestionan y, sobre todo, de los que poseen los medios.

Sólo hay una pregunta, fácil de enunciar pero muy difícil de responder. Yo, al menos, sigo desde 2014 con respuestas que no me satisfacen

Qui prodest?

¿A quién beneficia?

Dos ejercicios para entender la España de 2016

Recuerda

Una de las primeras etapas de la persecución nazi a los judíos fue el boicot a las empresas judías. “¡Alemanes! ¡No compréis en los comercios judíos!”

 

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Después vino otro paso, como expulsar del servicio del Estado a los judíos. Después, echar a los niños judíos de las escuelas. Después… ya conocéis la historia, ¿verdad?

Creo que recordar estos primeros pasos es de importancia capital hoy en día. El camino a los KL estaba empedrado no sólo de lápidas judías usadas como empedrado, sino de pasos claros, cada vez más audaces, y que ante los cuales casi nadie dijo o hizo nada, excepto los poquísimos justos.

Hace ya unos cuantos años que un buen amigo, profesor judío en algunas facultades de Madrid, no soportó más el ambiente cada vez más hostil por el hecho de ser judío. La cantinela de “no tenemos nada contra los judíos, sólo contra Israel”, sólo engañaba a quienes la pronunciaban. A aquellos fascistas del presente que se llaman a sí mismos antifascistas.

Por esa historia, y otras que sería largo de contar, no me ha sorprendido lo que hoy provoca que algunos se indignen y otros simulen indignación, mientras terceros justifican: Boicot a un profesor judío en la Universidad Autónoma de Madrid.

La historia se repite, a menos que suficientes decidan dejar de consentir que el mal pase a ser el Mal.

Recordad: el partido “nazi” era realmente el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei. En esta España nuestra, demasiados pocos conocen que ese partido montó su base vendiendo una revolución nacional en pro de los trabajadores alemanes.

Recuerda